lunes, 2 de enero de 2012

Llueve

"Ya no estoy enamorada", y segundos más tarde, éramos solteros.

Gilipollas de mí, al pensar que iba a ser lo mejor.

Sé que me equivoqué cuando meses después aún sigo con el comportamiento digno de un caracol. Pero a él, y me lo merezco más que nada, le basta solamente con saltarme cuando me ve en algún suelo. Alguna vez sí que me pisó. Y con razón.

Poco a poco, este caracol se convertirá en mariposa (y ya sé que los caracoles no se convierten en nada), y así podré seguirte más fácilmente.

Tendré que ingeniármelas para que las azafatas no me digan nada cuando me pose sobre un asiento del avión que pretendes coger. A lejosdemí.

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